martes, 25 de junio de 2013

La mujer de Joaquin

Había una vez, una de tantas. Una mujer que estaba enamorada.
Al verlo pasar su cuerpo se paralizaba, su corazón parecía explotar.
Su imaginación corría a mil. Había estado tantas veces así.
Nunca supo que hacer.

Solo escribir.

Escribía sobre aquel hombre que la hacía sentir tantas cosas.
Escribía sobre aquel hombre que no sabía si amar u odiar.
Aquel hombre que idealizó en su mente.
Nunca supo que hacer.

Solo escribir.

Inventó historias junto a él.
Se casaron, tuvieron hijos, fueron felices para siempre,
en su mente. En la realidad.
Nunca supo que hacer.

Solo escribir.

Muchos hombres pasaron por su vida, envejeció,
doctores, empresarios, abogados incluso borrachos sin trabajo.
Buscaba la forma de encontrar lo que ese hombre la hizo imaginar.
Nunca supo que hacer.

Solo imaginar...
Que algún día al fin ese hombre pudiera encontrar.
Un tal Joaquin...

Sus textos fueron encontrados después de muerta.
Sus descendientes nunca supieron quien era este hombre.
Publicaron sus escritos, la historia se hizo famosa.
No supieron que hacer.

Solo recordar las palabras que su madre les dejó.

Queridos hijos:

Que nunca les de miedo expresarse, no importa cuanto les cueste.
Siempre habrá alguien que se sienta identificado con ustedes.
No importa sus diferencias, siempre sean fieles a sí mismos y 
todo estará bien. 

                                                         Att. la mujer de Joaquin. 

El taxi (versión extendida)

Cerró la puerta del taxi sin despedirse de ella, 
aún confundido. 
Comenzó a caminar del lado contrario que el taxi, 
mil historias recordó en su cabeza. 
Ese cabello negro, su piel blanca, ojos negros que denotaban misterio,
nunca supo bien que miraban. Que pensaba. 
Pero siempre la quiso, a pesar de todo. Y ahora,
Estaba a punto de perderle. 

Al darse cuenta, él simplemente corrió, corrió y corrió.
El sol quemaba el asfalto, su garganta seca, se asfixiaba,
pero corrió.
Por suerte encontró un semáforo en rojo y pudo alcanzar el taxi.
Solo al abrir la puerta pudo ver que se había equivocado, que no era ella su amor.


Cerró la puerta con furia y decepción, estaba cansado.
Levantó la mirada intentado encontrar.
Un mar de carros al frente, a los lados lo rodeaban. 
No divisó otro taxi cerca. Bocinas empiezan a pedir que se mueva,
no se había percatado que estaba en medio de la calle. 

Con la mirada perdida se sentó en una banca. 
-¡¡No puedo creer lo que acabo de hacer!!- gritó al cielo, mientras ahuyentó 
unas palomas y llamó la atención de los peatones. 
Su garganta seguía necesitando agua. 

Se levantó para buscar la tienda más cercana, buscando su billetera
un peatón corriendo lo pasó topando, tirando su billetera en la banqueta.
Al reincorporarse maldiciendo al corredor, pudo ver en la entrada del hotel un taxi,
de el se bajaba una dama. Esperando lo mejor comenzó a correr de nuevo. 

Su garganta seguía seca, se asfixiaba, el asfalto seguía caliente, 
pero corrió.
Cruzó la calle, esta vez al acercarse al taxi disminuyó su velocidad. 
Solo para encontrarse con nuevos ojos, cabello castaño, colocha, ojos verdes,
morena. Su corazón acelerado solo pudo decir. 
-¿Te ayudo con las maletas?-
Olvidando así a la mujer que perdió en aquel taxi. 

lunes, 24 de junio de 2013

Fragmento de una confesión (Andrea Alvarado)

Quisiera decirte
y a la vez no decirte,
escribirte y a la vez no.
Si lo hiciera podría por fin acabar con esta lucha,
tal vez hasta deje de pensarte,
sería la salvación, mi rescate.
Pero escribirte podría volverse una terrible pasión, harías brotar las palabras como llovizna.
Porque decirte o escribirte sería hacer a mi alma hablar y dejarla contar todo aquello que callo.
Hacerlo representaría el hecho que eres parte de mí, significaría que de alguna u otra manera has penetrado mi alma, has logrado quedarte e instalarte.
Sin anunciarte entraste,
sin resistencia acepté,
¿La explicación? No lo sé.
No tenía palabras para decirte que te marcharas, no existían porque no quería que existieran, porque no quería que partieras.
Andar por tantos jardines,
correr por algunas sendas,
sin el mayor asombro,
sin ninguna maravilla para retenerme.
Siempre fueron lo mismo, un simple recorrido.
Porque andanzas anteriores te enseñan que todo recorrido tiene su final,
porque así como puede llevarte al paraíso,
puede llevarte a un interminable abismo.
Por desgracia solo conocí la caída larga y oscura del último .
Y entonces apareces,
Con esa naturalidad de atardecer.
Y comprendí que no quería un simple recorrido, quiero un viaje pleno, sin pedir eternidad, simplemente imborrable.
Sin tiempo,
sin prejuicios,
sin reglas.
No impuse nada,
¿La razón? No deseaba hacerlo.
Pues quiero todo de ti,
sin condiciones.
Sin condición te ofrezco todo aquello que guardaba con recelo.
Aún con este miedo invasor, lo entrego sin ningún reproche.
No quiero reservarme nada, no quiero privarme de la entrega.
No quiero hacerte entender que has cambiado mi rumbo, que me has llevado a ti.
Quiero demostrartelo,
que recibas muestras de mi gratitud.
"¿Gratitud por qué?", te preguntas.
Gratitud porque me has hecho sentir todo aquello que algún día enterré para jamás volver sentirlo.
Porque aunque no creas o comprendas, perdí la esperanza de encontrarte,
y en el momento en que no esperaba ya nada
llegaste como un río a renovar, a dar vida, y así dejé que fluyeras en mí.
Quisiera hacer callar a mi alma, pero desborda de palabras.
Podría decirte todo esto, o incluso escribirte más.
Pero si lo hago,
te confirmaría lo que siento por tí,
aunque eso ya lo sabes,
y no porque te lo haya confesado,
sino porque lo sientes,
¿Lo sientes verdad?
Si decido confesar,
decido abrir una puerta,
por la cual podrían salir infinifad de palabras, pero también podrías salir tú.
Si decido confesar no hay vuelta atrás,
pues las palabras no pueden borrarse.
Sabrías que irrefutablemente me tienes en tus palmas desde hace un tiempo,
sabrías que inevitablemente te pienso.
Y sabrías por supuesto,
que irrevocablemente me estoy perdiendo en ti.
Quiero que no me hagas entender que he cambiado tu rumbo, quiero que lo demuestres,
sin miedo,
sin reglas,
sin  prejuicios.
Así, incondicional y verdadero.
Amigo mío, podría decirte o escribirte, o simplemente no. Sin embargo, Cortázar tiene razón, "Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma".

martes, 18 de junio de 2013

Juan del Olmo

Reí, lloré, amé, sufrí.
Pero al fin sentí...
Que podía ser feliz.
Solo para darme cuenta que...
Solo vivía en el mundo virtual.

viernes, 14 de junio de 2013

Una vez más

Hace años que no te veo,
tu recuerdo ronda mis noches
de melancolía,
como quisiera encontrar esos versos que te compuse
para encontrarte. 
Es que este deseo me quema,
por encontrarte,
una vez más.

jueves, 13 de junio de 2013

Junto a ti.

Quiero escribir la mas grande historia de amor...junto a ti.

Chica Tv

Tratando de esconder lo que soy...
encontré refugio en tus palabras
Creí cada una de ellas.
Como ciego guiado solo por el instinto,
movido por la necesidad de...ser,
me dejé llevar por tu figura.
De tus labios sonaban las mas bellas palabras, como un destello de luz en la tormenta.
Lograste calmar mis aguas.
Tan solo con verte,
imaginé una vida juntos.
Fuera de la Tv.

lunes, 3 de junio de 2013

No estabas tú.

Llovía del otro lado de la ventana,
truenos, lluvia, árboles cayendo.
Pensé que lo había perdido todo.
Volteé y en efecto, no estabas tú.

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