martes, 10 de diciembre de 2013

Utópico volver

 A veces revisar mi pasado me provoca una nostalgia inexplicable, momentos de felicidad ahora lejanos llenan de recuerdos mi mente, no me hacen olvidar de dónde vengo y que la vida cada día vale menos, y siempre será lo único que vale. Por más que quisiéramos no podemos pausar este camino. Cada día se vuelve más pedregoso y desértico, dónde antes habían árboles frondosos y flores de colores. Anhelaría  regresar y ver de nuevo este sendero como una vez lo conocí. Sin embargo es una utopía volver y olvidar que lo que queda adelante es la realidad. Una realidad cada vez más dura y difícil de comprender. 

Pablo el del lugar

Tengo ganas de ir a mi lugar favorito, para llegar más rápido llamo a mi amigo. Digámosle Pablo, igual que yo, omitiré su nombre por esta vez. Para llegar rápidamente me lleva en sus aguas hasta nuestro destino, mi corazón acelerado y la vista nublada. A veces me acompaña a quedarnos por un momento, y disfruta igual que del lugar. La última vez que estuvimos ahí decidió quedarse por un tiempo indefinido. Es algo grotesco a veces, cuando se junta con otras personas se comporta de diferente manera. Es violento, abusivo y no siempre me agrada. Me gusta cuando estamos él y yo. Pareciera que fuéramos hermanos. Me parece que se adapta a cada persona, se la goza sin importar quien esté a su lado. Conmigo, siempre reímos y bailamos por doquier. Por un tiempo vivimos juntos. No fue lo mejor para mí, tenía malos hábitos y me hacía cometer estupideces. Aunque quisiera hacerlas lo culpé a él en varias ocasiones. Es un poco frío al tacto, pero lo llegás a conocer y es bastante ameno, por poco tiempo. Llega un punto en la noche donde ya no lo aguanto. Necesito sacarlo de mi sistema. Estando en mi lugar me llena de paz, a veces creo que es una paz inventada, sin fundamento lógico, pero es lógico porque es el único que acalla mis problemas. Me lleva rápidamente a ese lugar. A mi lugar. A veces nuestro. Hace tiempos no lo veo. Sería bueno verlo aunque sea una vez más. No es bienvenido en casa. Siempre me hace feliz nuestro encuentro. Creo que su color favorito es el café, no para de vestirse así. No sé si es casualidad que siempre lo vea así. Es una joya con las mujeres, las seduce lentamente, las atrae y las enamora irremediablemente. Juntos hemos logrado un par de hazañas. Pero esa es otra historia. Maldito Pablo, como extraño nuestro encuentro en ese lugar. Mi lugar. ¡Gracias por el aventón!

Páginas vistas en total