jueves, 19 de junio de 2014

Encontrarte

Como haces tú para tenerme así,
con el sonido que emiten tus tacones al caminar,
a lo lejos te escucho y mis ojos empiezan a buscar,
falsas esperanzas me encuentro nada más al esperar, encontrarte,
aunque sea verte por un segundo, aunque sea de lejos,
porque al final del día, no importa si te veo solo dos veces,

cuando escuche ese sonido, siempre voy a voltear.

En el centro 2

Fue en el centro donde la conocí, caminábamos con los amigos sobre la sexta viendo las vitrinas, esa calle ancha llena de ventas, las familias reunidas llenaban nuestro entorno. Nosotros contando chistes, riendo, intentando fumar, y viendo mujeres. Qué raro. Aunque nunca conseguíamos nada. Del otro lado de la calle tres chavas nos sonrieron, parecía que la morena del vestido floreado había perdido una apuesta, se nos acercó y comenzamos a platicar. Una pelirroja se mantuvo al margen, llamó mi atención. La tercera parecía más interesada en su teléfono. Lo revisaba cada cinco segundos, sin mentir. Entre risas, una pizza y cervezas acordamos salir en la noche. Pasé el resto de la tarde pensando en esa mujer del pelo rojizo. La recordé mientras tomaba una siesta en aquel sillón azul de José, mi amigo. Soñé con ella, solo recuerdo que sonreía mientras se mecía en un columpio, de esos que cuelgan de la rama de un árbol gigantesco, se mecía lentamente de atrás hacia adelante, sonriendo. El idiota de Marco me da en la cabeza con una almohada para decirme que en media hora salíamos de ahí. Desperté medio sonámbulo para alistarme. Al llegar al bar nos encontramos en la puerta, nosotros tres y ellas tres, yo iba a la cabeza, momento más incómodo en mi vida he pasado, nunca fui el más audaz para charlar con mujeres, se miraba impresionante, nada ordinaria. Justo como la soñé, hermosa. Su pelo caía sobre sus hombros y destacaban sus pecas en sus mejillas. Apenas pude saludar. Empezada la noche Marco y la morena satisfacían sus instintos en la pista de baile, José y Nicole compartían videos graciosos en sus teléfonos. Pedimos la primera ronda. Ella parecía tímida, no sabía de qué hablar con ella. Después de unos cuantos litros de cerveza comencé a relajarme. Mis labios empezaron a moverse y escupir sandeces, como siempre. No sé cuanta estupidez dije. Ella reía, yo seguía como todo un parlanchín. Al ver que ella no concordaba con el lugar, le propuse salir a fumar. Sus ojos se alumbraron al salir de ahí. Se notaba inquieta, mis labios decían una cosa, mi cabeza estaba en otro lado, solo pensaban en besarla. El alcohol inundaba mi cerebro, corría por mis venas, me decía que lo hiciera. Esos tiernos labios que hacían juego con su pelo. Era mi hora, estaba entusiasmado, ella también, cerré mis ojos y me acerqué a ella. Al no encontrar respuesta, bastante avergonzado abrí mis ojos lentamente, solo para encontrarme que saludaba, que del otro lado de la calle la esperaba su amor. Ni siquiera se despidió. Fue en el centro dónde la conocí. Fue en el centro dónde la perdí. Ahora no dejo de pensar en ella, su tez blanca bañada en pecas matinales y ese pelo rojizo que alumbra mis sueños.

domingo, 13 de abril de 2014

Saber de ti

Quiero escuchar ese sonido,
ese sonido celestial
que significa tu llegada,
ese sonido que emite el teléfono
un mensaje ha llegado,
o la conversación en la computadora
no me importa dónde
quiero saber de ti, que piensas en mi.


No sé.

He dejado de escribir por dedicarme a pensar,
pensar en la vida, en el sentimiento,
¿Qué se supone que debo de hacer,
qué se supone que quiero hacer,
qué debo hacer?

Tantas ideas que pasan por mi cabeza, impulsos del corazón,
negación de la razón.

Parece que todos saben a dónde quieren llevar su vida,
el miedo sigue rondando,
esto deberia ser motivación para superarlo.
No sé.

Algo más.

Tanto odio no es compatible con mi ser,
¿Debo dejar esto?

¿Dejar que el odio siga su camino?

No puede ser...

que me deje encantar así de fácil,
no puede ser que una vez más el corazón le gane a la razón.

¿O será el complejo de complacer y no ser?

¿O será el estar solo?

Pensar en alguien más,
o algo más,
hecho para mi.

Agonía.

Por tanto pensar en la muerte,
no disfrutó de la vida,
temiendo que llegara y su forma de conocerse,
obsesionado pasó sus años.

Un dia llegó a viejo, agonizando
comenzó a pensar en la vida.

Así murió este pobre viejo,
sin nada en el alma para recordar,
sin nada en la memoria para contar,
deseando una vez más poder empezar. y ahora vivir.

Miedo de amar.

Si no tienes miedo de perder un amor, nunca ha sido amor.
Si no estás loco por ella,
si no harias cualquier cosa por verla,
si no te duele su ausencia,
si no te provoca ansias su llegada,
si no la extrañas por las noches,
si no la sueñas.

Si no la deseas al verla.
si no anhelas besarla hasta el fin de tus días,
si no deseas desnudarla, y hacerle el amor.

Si hay algo que te detiene
si no pierdes la cabeza,
eso no es amor

Si tienes miedo que no sea amor,
déjala ir no te preocupes,
lo más seguro
es que no sea amor.

Mañana

Y si mañana no despierto es porque en mis sueños estás y es ahí dónde quiero estar.

domingo, 2 de febrero de 2014

Hoy

Todo se acaba hoy.

Ardiendo en el fuego de la esperanza,
un nuevo ser  he de nacer.

Renacer de las cenizas mi alma y mi cuerpo deberán,
siguiendo el camino de los aventureros voy,
cegado por una ilusión
y el latido de mi corazón marcando el paso a seguir.

Ahora sólo somos este camino y yo

Descubro mis verdades al sol para que ilumine mi verdadero ser.


Me arrastro fuera de este pantano que me aprisiona y no me deja respirar. 

martes, 7 de enero de 2014

El mar y la luna


Tuvieron su historia, contaron su leyenda, de generación en generación se ha alargado esta historia. Algún tiempo atrás fueron juntos uno solo. La luna siempre brillaba desde las alturas, joven, coqueta, siempre admirada por todos. Toda una dama. El océano, no tan joven, no tan inquieto, frío, calculador. Tuvo grandes amores en el pasado, pero ninguno lo hizo desvariar tanto como esta pequeña. Admiraba desde abajo su gran belleza, el brillo que emanaba lo hacía suspirar. Sus aguas tranquilas se movían mientras cantos se escuchaban desde las profundidades, quería llamar la atención de la luna. Cantaba y cantaba, día y noche, cantaba. Nunca fue escuchado. Siempre ignorado. Decidió así volver a su sueño esperando un nuevo amor.

Admiraba desde su altar la luna las grandes estrellas lejanas. El viejo sol, su amigo, le contaba grandes hazañas de sus compañeros. Siempre quiso la luna acompañarse de uno de ellos. Siempre le dijeron que había que acompañarse de una estrella para nunca sentirse sola. Inquieta y nunca convencida como siempre, buscaba un poco de aventura en su vida, aburrida de estar en su trono la joven luna bajó a beber un poco de agua de mar, mostrando su belleza iluminó su camino como una reina, el gran azul despertó de su letargo al sentir a la luna revoloteando dentro de él, osado se presentó a la luna, sorprendido de tanta belleza no pudo siquiera hablar. Pasados un par de minutos, se armó de valor. –Creí que eras más alta. Dijo el mar desesperado. La luna sonrió un poco ignorando el comentario tonto. –Soy la luna. Tú eres, como le dicen, ¿El mar? Sonrojado el mar apenas pudo asentir con la cabeza.

El mar y la luna comenzaron así bajo la luz del viejo faro esta pequeña historia que les cuento ahora. El mar salpicando a la luna, se divertían juntos sin miedo a nada. Sobre la playa la luna corría para no ser atrapada, el mar con más fuerza se lanzaba sobre ella, carcajadas llegaban a los confines del nuevo mundo. Jugaron hasta el amanecer. La pequeña luna agotada de felicidad  regresó antes que el Sol se diera cuenta que no estaba en su silla allá arriba. El mar extasiado sonríe al verla partir, con un tono entristecido le pregunta, -¿Te volveré a ver? – Lo pensaré. Responde sonriendo.

Desde entonces, la luna baja cada atardecer para jugar junto al mar, la luna juega a estar enamorados,  Azul, piensa en la luna durante todo el día, la extraña, no pudo resistir enamorarse de ella. Pasaron los días y las noches así, la luna jugando, el mar enamorándose. Creía en sus palabras, sonaban tan sinceras que no podía ser que le estuviera mintiendo. Cada día el mar se enamoraba un poco más de la luna. Dicen que la luna nunca quiso al mar por no ser estrella. Aburrida, decidió un día la luna no bajar más a jugar con el mar, esperando ser iluminada por aquella estrella lejana.  Azul,  nunca derrotado canta desde entonces día y noche, esperando el momento en que la luna vuelva a bajar para jugar. 

Coyuntura

Desgarro emocional del alma por la coyuntura del corazón y el pensamiento, desde los inicios emocionales del corazón hasta la tardía razón ha habido en mi alma un desgarro por no saber a cuál obedecer, desgarro que no supe soportar, vencido a veces por un lado me fui por el corazón, cayendo en un vacío por darlo todo me he quedado solo. Por razonarlo tanto he perdido oportunidades invaluables, teniendo en la cara la mejor de sus virtudes, las he perdido. Poco a poco se han encontrado sus caminos y ya no se hacen tan opuestos. Sé que llegará el día que jalaremos los tres juntos hacia el mismo lugar. 

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